Programa de Incentivo a la Construcción
Cómo se usa el suministro destinado a seguridad para proteger la cadena y financiar, al inicio, a quienes la construyen. El poder de Infinite lo irán definiendo, con el tiempo, las decisiones de cada participante.
Objetivos
- Mantener una cantidad sólida de monedas delegadas a favor de la seguridad de la cadena.
- Financiar, mediante esa delegación, los esfuerzos de quienes construyen Infinite: el laboratorio, los guardianes, la operación técnica y los constructores independientes.
- Que las recompensas de validación alimenten una tesorería comunitaria, administrada por la gobernanza del protocolo.
- Que el poder de la red se forme de manera orgánica, a lo largo de la vida de la cadena, según a quién constructores y usuarios decidan delegar o apostar sus monedas.
- Que este programa concentre, al inicio, un incentivo a la construcción, y que el peso de la Fundación sea cada vez menor frente al de la comunidad.
Validación, delegación y recompensas
La cadena se mantiene segura gracias a los validadores: operadores que proponen y confirman bloques, y que participan en la gobernanza.
Quien posee monedas puede delegarlas a un validador. Esas monedas no se transfieren: permanecen en su cuenta, apostadas a favor de ese operador. A mayor cantidad delegada, mayor peso de ese validador en el consenso y en las votaciones.
El protocolo emite recompensas de validación. Una parte corresponde al validador, en forma de comisión. El resto corresponde a quienes le delegaron.
La comisión pertenece a quien opera el validador. Es su recompensa, y él decide cómo usarla. Por esa vía, los validadores son las primeras manos que reciben las monedas nuevas del protocolo, y les corresponde ingresarlas a los mercados.
Quien tiene monedas
Validador
Consenso y recompensas
Qué es el vesting
El vesting es un bloqueo programado. Las monedas ya existen en una cuenta, pero no pueden gastarse ni transferirse hasta que el tiempo las vaya liberando.
En este suministro el vesting es continuo y lineal durante 42 años: en cada bloque se desbloquea una porción mínima. El resto sigue fuera de alcance hasta que le toque su momento.
Lo que aún está bloqueado sí puede delegarse. Delegar no exige desbloquear: las monedas permanecen en la cuenta, apostadas a favor de un validador, y generan recompensas como cualquier otra delegación.
Ese plazo describe únicamente el desbloqueo de este suministro.
La Fundación
La Fundación es una organización autónoma descentralizada (DAO). La conforman los validadores que mantienen el protocolo operativo y saludable, en cuatro perfiles.
El Deep Thought Laboratory trabaja en el desarrollo del núcleo del protocolo. Colaboran de forma voluntaria, como un equipo independiente y en red. Sus integrantes pueden cambiar con el tiempo.
Los guardianes son un grupo de personas anónimas. Firman la billetera Génesis: la cuenta que, desde el inicio de la cadena, custodia las monedas destinadas a su seguridad. Conforman el consejo de este programa: supervisan su operación y revisan las auditorías con las que se comprueba que la distribución se ajusta a los criterios publicados. Entre ellos hay quienes impulsaron Infinite desde el diseño: los primeros validadores y quienes empezaron a construir el protocolo.
Los validadores de operación sostienen infraestructura esencial de la cadena: nodos de alta disponibilidad y piezas como RPC, oráculos e interoperabilidad entre cadenas.
Los constructores independientes son emprendimientos que llegan a la cadena para participar y construir. Cada uno lo hace con su propia estrategia, sus reglas y su forma de operar.
Infinite Drive es un protocolo abierto: no se pide permiso para construir. Esa apertura sigue los textos que orientan al Proyecto 42 y a la Fundación. Entre ellos, A Declaration of the Independence of Cyberspace, de John Perry Barlow; A Cypherpunk's Manifesto, de Eric Hughes; y The Crypto Anarchist Manifesto, de Timothy C. May.
Resumen del programa
La Fundación destina el Programa de Incentivo a la Construcción al uso del suministro en vesting: 100 millones de monedas de Improbability (42) reservadas a la seguridad de Infinite. Ese capital no se gasta. Se delega.
Al delegarlas, la cadena queda protegida. Esa misma delegación financia a quienes hacen posible su construcción: el laboratorio, los guardianes, los validadores de operación y los constructores independientes. Cada rol recibe una asignación distinta.
El programa no fija la tokenomics de Infinite ni asigna el poder global del ecosistema. La distribución real del poder será un fenómeno orgánico, a lo largo del ciclo de vida de la cadena, según las decisiones de cada participante —constructores y usuarios— sobre a quién delegar o apostar sus monedas.
Este programa concentra, al inicio, un incentivo a la construcción. A medida que el poder comunitario gane peso, el de la Fundación será menor.
El protocolo paga recompensas de validación a las dos partes: una comisión al validador y el resto a quien le delegó. No se le entregan las monedas del suministro: se le da capacidad de voto para que las gane en el protocolo.
Esa comisión es la recompensa del validador. Él decide cómo usarla. Los validadores son las primeras manos que reciben las monedas nuevas que emite el protocolo, y les corresponde ingresarlas a los mercados.
Quien recibe esta asignación puede ir acumulando esas recompensas y aumentar el peso de su validador.
Quien delega en este programa es la billetera Génesis. Las recompensas que le corresponden no se quedan en esa cuenta ni se vuelven a delegar desde ella. El propósito es que ese suministro no crezca.
Esas recompensas de la Génesis se envían a la tesorería comunitaria. Es esa tesorería la que crece, día a día. Solo puede disponerse de ella mediante gobernanza.
El sistema de distribución lo opera la Fundación. No se delega todo el suministro el primer día: cada periodo se abre un presupuesto, y el resto del suministro espera.
El programa se mantiene en el tiempo, sin un plazo que lo cierre. Los 100 millones son el suministro que destina a este fin.
En los primeros días el programa sostiene la construcción de Infinite y mantiene la cadena estable y segura.
Delegar
Construir
Tesorería
Autonomía
La billetera Génesis
La billetera Génesis es la cuenta que Infinite abre en su génesis para custodiar el suministro destinado a seguridad y delegación. Es una cuenta multifirma. La firman los guardianes.
Custodia 100 millones de monedas, bajo vesting continuo y lineal durante 42 años. Ese capital puede delegarse desde el primer día, sin desbloquearlo ni transferirlo.
Los guardianes pueden firmar en nombre de esta dirección. Ello no les otorga el control de las monedas ni acceso a ellas. Un intento de extracción solo obtendría lo que el vesting hubiera liberado hasta ese momento: una porción mínima. En cada bloque se desbloquea una fracción; el resto permanece fuera de alcance durante esos 42 años. Además del vesting, se contempla que ese capital quede bloqueado en staking.
El sistema de distribución
Para llevar a cabo esa delegación sin mover el suministro, la billetera Génesis otorga un permiso a un sistema de distribución. El permiso se otorga una vez. Las monedas permanecen ahí, aún bloqueadas en vesting: lo que viaja es la delegación, no el saldo.
Mediante este sistema, la Fundación supervisa, monitorea y asigna las delegaciones. Funciona en gran parte de forma automatizada, siempre bajo el criterio humano de los miembros de la Fundación. El sistema aposta el suministro a favor de validadores, por periodo, en tres partidas: laboratorio, guardianes, y operación y constructores.
Billetera Génesis
Sistema de distribución
Validadores
Qué produce esta delegación
Esa delegación produce recompensas, como cualquier otra. El protocolo las emite a nombre de quien delegó, así que le corresponden a la billetera Génesis.
Si se dejaran en esa cuenta, se irían acumulando como saldo. Y si se volvieran a delegar, el peso de este programa en el consenso crecería solo con el tiempo, sin una decisión expresa.
Por eso el sistema las traslada a la tesorería comunitaria del protocolo, no a la billetera Génesis. No se delegan de nuevo.
La comisión del validador no sigue ese camino: es su recompensa. A la tesorería comunitaria solo se envían las recompensas de la billetera Génesis.
El suministro en vesting, en cambio, permanece donde está: bloqueado y delegado, al servicio de la seguridad de la cadena.
El vesting permanece. Se delega a validadores para seguridad de la cadena.
Las recompensas de la Génesis. No vuelven a esa cuenta ni se delegan de nuevo.
Es su recompensa.
Tesorería comunitaria
La tesorería comunitaria es un módulo nativo de Infinite. Lo que se deposita en ella solo puede utilizarse mediante una propuesta de gobernanza.
Para disponer de lo ya depositado, el protocolo sigue este camino:
Propuesta
Votación
Recuento
Ejecución
Los validadores de este programa
Este programa delega a validadores concretos: aquellos que construyen y sostienen el protocolo. El presupuesto se reparte en tres partidas, según el perfil: laboratorio, guardianes, y operación y constructores.
A todos ellos se les delega. Lo que cambia es la cantidad, según la función que cada uno representa.
El validador representa un rol
Un validador no es únicamente un nodo técnico. Es la representación pública de un rol: una persona, un equipo o un proyecto, con voto, comisión y operación atribuibles a esa función.
- Cada desarrollador de Deep Thought Laboratory puede tener un validador asociado a su rol en el núcleo del protocolo.
- Cada guardián puede tener un validador asociado a su rol como miembro del consejo.
- El perfil de operación representa un servicio técnico de la cadena —nodos de alta disponibilidad, RPC, oráculos e interoperabilidad— y puede tener un validador asociado a ese servicio.
- Cada proyecto independiente puede tener un validador que lo represente.
El validador cumple dos funciones. Es un nodo que aporta seguridad a la cadena. Y es, a la vez, el identificador público de un rol: a través de él, quien construye o opera recibe la recompensa por ese trabajo.
El servicio que alguien ofrece y el validador que lo representa son dos piezas distintas. Quien ofrece un RPC de alta disponibilidad —histórico, de consulta rápida u otra modalidad— mantiene ese servicio, y tiene además un validador que lo representa. Lo mismo vale para cualquier otro servicio de operación o proyecto de construcción: el validador es una representación.
Cada participante decide cómo administrar su infraestructura. Hay, aun así, un requisito indispensable: el nodo validador debe ser operativamente saludable. La seguridad y la estabilidad de esos nodos representan la seguridad de la cadena, y cada operador responde por ellas. Las especificaciones, las normas y lo esperado en lo técnico se publicarán.
Algunos miembros de Deep Thought Laboratory son también guardianes, al igual que algunos constructores y validadores fundacionales. Es una continuidad natural: el protocolo se construye en comunidad.
Cómo se abre el presupuesto
No se delega el suministro entero el primer día. Cada 12 meses se abre un presupuesto de 1 millón. El resto de los 100 millones espera, aún en vesting, sin delegar.
Ese millón se reparte en tres partidas, cada una con los perfiles que la componen: el laboratorio, los guardianes, y la operación y los constructores. Lo que no se asigne de esta última permanece en reserva y puede otorgarse durante el periodo.
Al término de los doce meses se abre un nuevo presupuesto, con la misma estructura. El ciclo no depende del plazo de desbloqueo del vesting.
Laboratorio y guardianes
En cada ciclo se vuelve a asignar la partida completa. Se divide en partes iguales entre quienes integran el perfil en ese periodo. Así el laboratorio mantiene siempre el 25% del programa, y los guardianes el 5%, aunque cambie el número de integrantes.
Quien se incorpore a uno de estos perfiles recibe su parte a partir del siguiente periodo. Quien deje de integrarlos deja de recibirla.
La misma partida, cuatro partes iguales.
La misma partida, en diez partes iguales.
Así la partida puede sostener un equipo reducido o una armada de desarrolladores independientes que trabajan bajo la identidad de Deep Thought Laboratory.
Operación y constructores
La tercera partida es el 70% del presupuesto. La componen distintos perfiles —servicios de operación y constructores independientes— y se asigna en plazas. Existen tres tamaños, en partes relativas de 1, 2 y 4. Qué plaza corresponde a cada caso, los criterios y cualquier otro detalle se publican en la convocatoria de ese periodo.
Cómo se llena el periodo
Las partidas del laboratorio y de los guardianes se asignan a quienes integran esos perfiles. La partida de operación y constructores se va ocupando en plazas. Mientras quede reserva, quien cumpla el perfil y los requisitos de la convocatoria puede recibir una plaza en cualquier momento del periodo. Si no hay cupo, espera a la apertura del ciclo siguiente. Las plazas ya otorgadas no se retiran por una incorporación.
Se otorga la plaza en ese momento. Las otras partidas y las plazas ya asignadas no se modifican.
La solicitud espera a la apertura del ciclo siguiente.
Al cerrar el periodo
Al cierre de un ciclo y la apertura del siguiente, cada asignación de operación y constructores se revisa. Según el contexto de ese rol, la plaza se mantiene, sube un escalón, baja un escalón o se retira.
En esa misma convocatoria, quien ya tiene una plaza puede solicitar un lote adicional para el mismo proyecto: otra asignación completa que se suma a la que ya tiene. Hace falta evidencia demostrable y auditable de que ese trabajo lo merece. No se limita a mantener o subir un escalón.
Laboratorio y guardianes no participan de esa escala. En el periodo siguiente, su partida se divide de nuevo entre quienes integren el perfil.
Abrir el millón
Partidas y plazas
Cerrar el año
Revisar y convocar
Quién se suma después
Un constructor o un servicio nuevo entra en cualquier momento del periodo si hay reserva y la convocatoria lo admite. Si no hay cupo, espera al ciclo siguiente. Un miembro nuevo de Deep Thought Laboratory, o un asiento nuevo de guardián, espera al periodo siguiente. Entonces la partida de su perfil se divide entre todos los que la integran, en partes iguales.
Las plazas ya otorgadas no se modifican por una incorporación. Las partidas del laboratorio y de los guardianes se vuelven a dividir, en el periodo siguiente, entre quienes integren el perfil.
Cuatro en el laboratorio. Un quinto que se incorpora ahora no entra en esta partida.
Cinco. La misma partida, cinco partes. El conjunto sigue pesando el 25%.
Cómo se ve juntos
Estos validadores conviven en el mismo consenso y la misma gobernanza. En las partidas del laboratorio y de los guardianes, cada nodo recibe una parte igual. En la de operación y constructores, la barra indica el tamaño de la plaza.
Criterios de asignación
La Fundación administra este sistema con criterio e imparcialidad. Los guardianes, como consejo del programa, dan seguimiento a esa administración y revisan las auditorías de la distribución.
El tamaño de cada asignación sigue las partidas y las plazas publicadas, no una cifra negociada. Quien cumple los requisitos de la convocatoria conserva su asignación.
Del poder de la Fundación a la gobernanza comunitaria
En los primeros días, el peso que representa la Fundación es, en la práctica, muy alto: protege Infinite mientras nace y financia a quienes la construyen. Ese peso no incluye disponer del capital bloqueado.
Si un validador cumple los requisitos de la convocatoria, conserva su asignación. Crecer no es motivo para quitársela.
La Fundación no aumenta esas monedas. Ese suministro se usó para financiar la construcción al inicio. Este programa no está pensado para concentrar el voto para siempre.
La comunidad sí aumenta sus monedas: las nuevas que emite el protocolo y las que ya circulan en los mercados. Con esas tenencias, su voto crece. Con el tiempo, la Fundación y quienes reciben su delegación tendrán, juntos, menos parte del voto total.
Esa gráfica se lee de dos maneras.
Al inicio, la Fundación es quien delega. Con el tiempo, la comunidad delega con sus propias monedas.
Desde el primer día, el voto está en validadores que representan a constructores. Esas decisiones ya son de la comunidad.
Cuando decimos que el peso de la Fundación baja y el de la comunidad sube, hablamos de la fuente del voto. Mientras la Fundación delega, ella financia ese poder. Cuando su peso es menor, el voto lo financian quienes ya tienen las monedas: la comunidad, de forma descentralizada.
Las decisiones, en cambio, son comunitarias desde el día uno. La financiación viene de la Fundación; el voto está en manos de cada validador. Esos validadores representan a constructores independientes, y con ellos, a la comunidad.
Cierre
Este programa financia, al inicio, a quienes construyen Infinite. No fija el poder de la red.
- Los 100 millones de monedas se delegan para proteger la cadena y sostener a quien la construye. No se gastan.
- Las recompensas de la Fundación van a la tesorería comunitaria. La comisión de cada validador es su recompensa.
- Quien cumple la convocatoria conserva su asignación. Crecer no es motivo para quitársela.
- Las decisiones son comunitarias desde el primer día: el voto está en constructores. Lo que cambia con el tiempo es quién financia ese voto.
- El poder real de Infinite lo irán definiendo constructores y usuarios, con sus propias monedas y sus propias decisiones.